miércoles, 24 de diciembre de 2014

Gregorio Luperón


Gregorio Luperón (nació el 8 de septiembre de 1839 y murió el 20 de mayo de 1897) fue un militar y político dominicano. Presidente provisional de la República Dominicana entre 1879 y 1880.

Primeros años

Nació el 8 de septiembre en la ciudad de Puerto Plata. Sus hermanos, Asael Luperón Castellano, Wilinson Antonio Castellano y Cristian Samuel Luperón, y su mula de carga la que le a ayudado a los trillisos Luperón. El nombre de la mula es Rainier Raiñier López Patiya. Su madre se llamó Nicolasa Luperón y su padre Pedro Castellanos. Su apellido original era ascendencia haitiana, pues, Luperón, que luego se castellanizó como se conoce en la actualidad.[1] Se alfabetizó en la primera escuela de todo el país, fundada por la Sociedad Metodista Wesleyana (Hoy Iglesia Evangélica Dominicana) en 1848. Desde muy joven, a los 14 años, estuvo dedicado al trabajo productivo al ser encargado, en Jamao, de los cortes de caoba de Pedro E. Dudocq, su protector, en cuya casa leyó, entre otros libros, las Vidas paralelas de Plutarco. Y a los 19 años, en 1858, instaló una casa de comercio en Yásica.
Luperón formaba parte del grupo de dominicanos que se rebelan contra este hecho. Como producto de esta rebeldía, es hecho prisionero. Logra escaparse, y se va al exilio a Haití, Estados Unidos y Curazao.

Al tiempo, regresa en forma clandestina por Montecristi, y toma parte en el Levantamiento de Saban.
Tras una primera derrota se retira a las montañas y desde La Vega, fomenta la rebelión, hasta que después del llamado Grito de Capotillo el 16 de agosto del 1863, alcanza la jefatura de un Cantón, y luego el rango de general.

Fue un hombre de un fuerte sentido patriótico y de gran valor en el uso de las armas y las estrategias de guerra. Por estos méritos se le designa Jefe Superior de Operaciones en la Provincia de Santo Domingo, se bate de frente al ejército español, que era comandado por Pedro Santana, por entonces, Marqués de Las Carreras. Paso a ser poderoso y disciplinado, el ejército español, fue derrotado en una estrategia de guerra de guerrillas, debido esto, a la inferioridad en número y en calidad de medios por parte de los rebeldes.
Vencido el ejército español, aceptó el cargo de Vicepresidente de la Junta Gubernativa. Restaurada la República, regresó a su pueblo natal, Puerto Plata, rodeado de la admira­ción y del cariño del pueblo dominicano que lo aclamó y lo aclama desde entonces, como la espada más firme en defensa de sus ideales patrios.

Se opuso al regreso al poder de Buenaventura Báez, lo cual le conlleva al destierro y expulsión del país. Pocos meses después, regresa para integrar el movimiento llamado Triunvirato de 1866, que derroca a Báez y se convierte en gobierno.

El Triunvirato es indisuelto en 1866 a favor de una constitucionalidad, para que asuma la Presidencia de la República, el General José María Cabral.
Nuevo exilio

Este gobierno es derrocado en 1868, y Luperón es obligado de nuevo a salir del país, por oponerse a las pretensiones anexionistas de Báez, quien mira hacia Estados Unidos en este nuevo propósito.

Luperón logra preparar una expedición llamada "El Telégrafo", debido al nombre del barco utilizado para la misma. Fracasa la expedición revolucionaria por la intervención de los Estados Unidos, con quien Báez estaba teniendo entendimientos para la venta de la península de Samaná. Esto motiva un nuevo extrañamiento de su país. Recabó apoyo de la opinión pública en América Latina en contra del propósito de Báez, y envió protestas al Senado de los Estados Unidos.

Cuando Báez es expulsado del poder por la "Revolución Unionista" en 1873, Luperón pudo regresar a Puerto Plata.

Presidente y Ministro

Al ascender al poder Ulises Espaillat, Luperón es nombrado en el cargo de "Ministro de Guerra y Marina".  Ante la renuncia de Espaillat, de nuevo Luperon es exilado, y espera cerca de dos años, a que sus antiguos enemigos González y Báez se alternen en el poder para un nuevo regreso al país.
Tras el derrocamiento del gobierno de Cesáreo Guillermo, se establece un "gobierno provisional", el cual es presidido por Luperón, con su sede en Puerto Plata. Los catorce meses de este gobierno fueron de paz, de libertad y de progreso, produciendo unas elecciones limpias en 1880, en donde fue electo Presidente de la República el Presbítero Fer­nando Arturo de Meriño, que también fue respaldado por Luperón.
En este gobierno fue designado como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Europa. De regreso al país, es nombrado Delegado del Gobierno en el Cibao durante el régimen de Francisco Gregorio Billini. Tras cuya renuncia en 1885, se une al Vicepresidente Alejandro Woss y Gil.

Revolución de 1886

Desde su cargo, y tras la revolución de 1886, Luperón se enfrenta a ésta en Puerto Plata, contribuyendo con ello al triunfo de Ulises Heureaux (Lilís) y el ascenso de éste a la Presidencia, en el año 1887.

Heureaux, también de Puerto Plata, y quien había sido un valiente restaurador como Luperón, comenzó a desarrollar un gobierno despótico y dictatorial, lo cual generó en Luperón arrepentimiento y decepción. Esto hizo que se marchara al exterior a combatirlo. Su campaña fracasó por falta de apoyo del gobierno haitiano.

Deceso

Enfermo en la isla de Saint Thomas, fue buscado por el mismo Ulises Heureaux, para morir en su pueblo natal Puerto Plata el 20 de mayo de 1897.


Guerra de la Restauración


 
La Guerra de la Restauración fue una guerra de guerrillas de 1863 a 1865 en Santo Domingo entre los nacionalistas dominicanos y España, quien había recolonizado (con ayuda del conservadurismo dominicano) el país 17 años después de su independencia. Terminó con la victoria dominicana y la retirada de las fuerzas españolas del país.

Antecedentes

En 1861, el general Pedro Santana había arrebatado la presidencia a Buenaventura Báez, quien había quebrado la Tesorería de la Nación con grandes ganancias para sí mismo. Frente a una crisis económica, así como la posibilidad de un nuevo ataque de Haití, Santana pidió a España que retomara el control de su antigua posesión bajo la categoría de provincia, con tan solo 17 años de independencia. Al principio, la monarquía española estaba preocupada, pero con los Estados Unidos ocupados con su propia guerra civil e incapaces de imponer la Doctrina Monroe, consideraba que había una oportunidad para reafirmar el control en América Latina. El 18 de marzo de 1861, se anunció la anexión, y Santana se convirtió en gobernador general de la recién creada jurisdicción.
Sin embargo, este acto no fue bien recibido por todos. El 2 de mayo, el general José Contreras lideró una fallida rebelión, y Francisco del Rosario Sánchez encabezó una invasión desde Haití (cuyo gobierno aunque oficialmente neutral, le preocupaba que España afianzase su poder en la zona), pero fue capturado y ejecutado el 4 de julio de 1861. Eventualmente Santana renunciaría a su cargo en enero de 1862 tras sostener diferencias con las autoridades españolas en Cuba que limitaron su poder y que destituyeron a sus amistades para colocar a peninsulares en los cargos de poder; la reina Isabel II le confirió el marquesado de las Carreras como compensación por sus servicios al Reino.

Las autoridades españolas comenzaron a alienar a la población en general mediante el establecimiento de una política conocida como “bagajes”, que requería que los ciudadanos entregaran cualquier animal de trabajo a los militares españoles sin ningún tipo de garantía de indemnización. Esto fue especialmente problemático en la región del Cibao en el norte, donde los agricultores dependían de sus animales para su sustento. Un segundo factor fue cultural: el nuevo arzobispo de España se horrorizó al descubrir que un gran número de parejas dominicanas no estaban casados ​​bajo la Iglesia Católica Romana. Esta situación se produjo debido al pequeño número de sacerdotes en el país, así como la pobreza y la falta de caminos y transporte para llegar a una iglesia para casarse. Con las mejores intenciones, el Arzobispo Bienvenido Monzón quería poner remedio a esta situación en un corto tiempo, pero sus demandas sólo irritaba a la población local que habían llegado a aceptar el estado actual de los nacimientos "ilegítimos" de forma normal. Económicamente, el nuevo gobierno también impuso aranceles más altos para los productos no españoles y los buques y trató de establecer un monopolio sobre el tabaco, contrariando a las clases comerciantes también. A finales de 1862, los funcionarios españoles estaban empezando a temer la posibilidad de una rebelión en la región del Cibao (el sentimiento anti-español no era tan fuerte en el sur). Por último, habían rumores de que España volvería a imponer la esclavitud y enviar a los dominicanos negros a Cuba y Puerto Rico.
Mientras tanto, España había emitido una orden real en enero de 1862 declarando su intención de recuperar los territorios que Toussaint Louverture había tomado por Haití en 1794. En un intento de sofocar los disturbios en Dominicana, las tropas españolas habían desalojado a los haitianos que vivían en estas áreas a lo largo de la frontera haitiano-dominicana. El presidente haitiano, Fabre Geffrard renunció a su posición de neutralidad y empezó a ayudar a los rebeldes dominicanos.

Guerra
El 16 de agosto de 1863, un nuevo grupo bajo el liderazgo de Gregorio Luperón y Santiago Rodríguez hizo una audaz incursión en el cerro de Capotillo (Dajabón) e izaron el pabellón dominicano. Esta acción, conocida como el Grito de Capotillo, fue el comienzo de la guerra.

Una ciudad tras otra en el Cibao se unieron a la rebelión, y el 13 de septiembre, un ejército de 6,000 dominicanos se atrincheró en la Fortaleza San Luis, en Santiago. Los rebeldes establecieron un nuevo gobierno al día siguiente, con José Antonio 'Pepillo' Salcedo como presidente, e inmediatamente calificó a Santana, que ahora era líder de las fuerzas españolas, como traidor. Salcedo intentó pedir ayuda a los Estados Unidos, pero fue rechazada.
España tuvo un momento difícil luchando contra los rebeldes. En el transcurso de la guerra, perderían más de 33 millones de pesos y sufrirían más de 10,000 víctimas (en gran parte debido a la fiebre amarilla). Santana, quien había sido venerado como un excelente estratega militar, se vio incapaz de romper la resistencia dominicana. En marzo de 1864, desobedeció deliberadamente las órdenes de concentrar sus fuerzas en torno a Santo Domingo y fue reprendido y relevado de su cargo por el Gobernador General José de la Gándara quien mandó a Santana a Cuba para hacer frente a una corte marcial. Sin embargo, Santana murió repentinamente antes de que esto ocurriera.

De la Gándara trató de negociar un alto el fuego con los rebeldes. Él y Salcedo aceptaron discutir los términos de paz, pero en medio de las negociaciones, Salcedo fue derrocado y asesinado por un grupo de descontentos encabezado por Gaspar Polanco. La facción de Polanco estaba preocupada de que Salcedo tuviera la intención de retornar al ex presidente Buenaventura Báez, a quien los rebeldes odiaban tanto como odiaban a los españoles por sus acciones antes del golpe de Estado a Santana en julio de 1857. A pesar de que Báez se había opuesto inicialmente a la anexión española, una vez vivió en España con un subsidio del gobierno y tuvo el grado honorario de mariscal de campo en el ejército español. No fue sino hasta el final de la guerra que él volvió a la República Dominicana.
En España, la guerra estaba demostrando ser extremadamente impopular. En combinación con otras crisis políticas que estaban ocurriendo, que llevaron a la caída del primer ministro español, Leopoldo O'Donnell. El Ministro de Guerra de España ordenó el cese de las operaciones militares en la isla, mientras que el nuevo primer ministro Ramón María Narváez llevó el asunto ante las Cortes Generales.

El gobierno de Polanco fue de corta duración. Después de un nefasto ataque sobre la posición española en Montecristi y los esfuerzos para establecer un monopolio del tabaco en nombre de sus amigos, él mismo fue derrocado por Benigno Filomeno de Rojas y Gregorio Luperón, en enero de 1865. Dándole tregua a la lucha, la junta provisional organizó una nueva constitución, y cuando se aprobó, el general Pedro Antonio Pimentel se convirtió en el nuevo presidente el 25 de marzo 1865.
En el otro lado del Atlántico, las Cortes decidieron que no querían financiar una guerra por un territorio que en realidad no necesitaban, y el 3 de marzo de 1865, la reina Isabel II firmó la anulación de la anexión. El 15 de julio, las tropas españolas abandonaron la isla.

Secuelas

Aunque muchas ciudades dominicanas y la agricultura en todo el país fueron destruidas (a excepción del tabaco) durante la guerra, la Guerra de Restauración trajo un nuevo nivel de orgullo nacional a la República Dominicana. La victoria dominicana también le demostró a los cubanos y puertorriqueños que España podía ser derrotada. Por otro lado, en la política local, el liderazgo durante la guerra se concentró en las manos de pocos caudillos regionales, quienes podían ordenar la lealtad de las regiones. Este sistema de poder político se mantuvo hasta finales del siglo XX.

La política dominicana se mantuvo inestable durante los próximos años. Pimentel fue presidente durante sólo cinco meses antes de ser reemplazado por José María Cabral. Cabral, a su vez fue derrocado por Buenaventura Báez en diciembre de 1865, pero retomó la presidencia en mayo de 1866. Sus negociaciones con los Estados Unidos sobre la posible venta de la tierra alrededor de la Bahía de Samaná resultaron ser tan impopulares que Báez fue capaz de recuperar la presidencia una vez más en 1868.

En las relaciones dentro de la isla, la guerra marcó un nuevo nivel de cooperación entre Haití y la República Dominicana. Hasta ahora, Haití había considerado la isla de La Española como "indivisible" y había intentado, sin éxito, conquistar la mitad oriental varias veces en el pasado. La guerra obligó a Haití a darse cuenta de que este objetivo era esencialmente inalcanzable, y fue sustituido por años de disputas fronterizas entre los dos países.
El 16 de agosto se conmemora un día de fiesta nacional en la República Dominicana, así como el día que el presidente dominicano es juramentado en su cargo cada cuatro años.

 
 

martes, 23 de diciembre de 2014

Independencia de la República Dominicana


La Guerra de la Independencia Dominicana fue el proceso histórico que culminó con la proclamación de la República Dominicana y su separación de Haití en febrero de 1844. Durante los 22 años que precedieron a la independencia, toda la isla de La Española estuvo bajo el dominio de Haití, a consecuencia de la ocupación por parte de este país del estado de Haití Español, surgido fugazmente en 1822 en la parte oriental de la isla.
Después de los esfuerzos hechos por patriotas dominicanos para independizar el país del dominio haitiano, varias acciones militares ocurridas entre 1844 y 1856 terminaron por consolidar a la república como un nuevo estado. Los haitianos intentaron varias veces volver a dominar la recién creada república con resultados fallidos hasta que en 1867 Haití reconoció la independencia dominicana.




 
 

Los Símbolos Patrios Dominicanos


Los Símbolos  Patrios Dominicanos

LA BANDERA

La Bandera es el más sublime símbolo de la libertad y la soberanía nacional.

Nuestra bandera o enseña nacional, concebida por el patricio Juan Pablo Duarte, en el juramento que hicieron los fundadores de la sociedad secreta La Trinitaria el 16 de julio de 1838, fue confeccionada y bordada por Concepción Bona y Hernández, y flotó airosa por primera vez el 27 de febrero de 1844, durante la proclamación de la Independencia en la puerta del Conde.

Se compone de los colores azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles esquinados y alternos de tal manera que el azul debe quedar en la parte superior del asta, separados por una cruz blanca, de un ancho igual a la mitad de la altura de cada cuartel, llevando en su centro el escudo de armas de la República Dominicana.

El color azul de nuestra enseña nacional representa "ideales de progreso y libertad"; el rojo "la expresión de la sangre derramada por los héroes de la Patria"; y el blanco simboliza "la paz y unión entre todos los dominicanos. Aunque para algunos autores el significado de los colores de nuestra bandera puede variar, según su apreciación personal.




EL ESCUDO

El escudo de armas de la República Dominicana es el emblema que solo o junto a la bandera representa el esta do libre, independiente y soberano.

Desde el inicio de la República figuraba en los documentos oficiales expedidos en 1844 por la Junta Central Gubernativa, pero es en la primera Constitución dominicana, votada el 6 de noviembre del mismo año en la ciudad de San Cristóbal, donde por primera vez se da una versión oficial del escudo de armas. Se han registrado unas diecinueve versiones del escudo hasta llegar al actual establecido durante el gobierno del Doctor Adolfo A. Nouel, en el año 1913.

Nuestra Constitución o carta sustantiva, en su artículo 32 establece que "el escudo de armas de la República tendrá los mismos colores de la bandera nacional dispuestos en igual forma, llevará en el centro el libro de los Evangelios, abierto, con una cruz encima, surgiendo ambos de entre un trofeo integrado por dos lanzas y cuatro banderas nacionales sin escudo, dispuestas a ambos lados; llevará un ramo de laurel (la inmortalidad) del lado izquierdo y una palma (la libertad) del derecho, estará coronado por una cinta azul ultramar en la cual se leerá el lema trinitario: DIOS, PATRIA Y LIBERTAD, y en la base habrá otra cinta de color rojo bermellón con las palabras: REPÚBLICA DOMINICANA. La forma del escudo nacional será de un cuadrilongo, con los ángulos superiores salientes y los inferiores redondeados, el centro de cuya base terminará en punta, y estará dispuesto en forma tal que si se traza una línea horizontal que una las dos verticales del cuadrilongo de donde comienzan los ángulos inferiores, resulte un cuadrado perfecto.

El escudo está en el centro de la bandera (Art. 31 de la Constitución), en la banda que usa el Presidente de la República, en el frente de los kepis de los oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional y en los documentos oficiales.

  HIMNO NACIONAL


El Himno Nacional Dominicano fue escrito originalmente en el 1883 por Emilio Prud'Homme (Letra) y José Reyes (Música).

Acerca de su origen, José Reyes declaró en una ocasión que habiendo llegado a sus manos el Himno Nacional Argentino, publicado en el periódico parisino El Americano, sintió el deseo de hacer una composición análoga para su país y con tal motivo, en 1883 invitó a su amigo Emilio Prud'Homme a que escribiera un himno a la patria, para él ponerle la música. Poco tiempo después, el poeta Prud'homme escribió las estrófas y el músico compuso su himno.

Por su parte, Prud'homme comentaba de José Reyes que su gran aspiración, su doble sueño de patriota y artista era componer un himno que les llegara al corazón a sus compatriotas y avivara cada vez más en ellos el sentimiento de la nacionalidad, para que amaran intensamente su suelo, su cielo, sus montañas, sus ríos, su hogar nativo, sus glorias nacionales, sus libertades, su independencia, su integridad y su honor nacional.

 

 

viernes, 19 de diciembre de 2014

Software Educativo

En estos  enlaces puede entrar,  practicar y descargar software educativos y de diferentes índoles  

http://recursostic.educacion.es/heda/web/es/bachillerato/320-web-de-recursos-de-ciencias-sociales-geografia-e-historia

www.softonic.com

www.cedeti.cl/software-educativo

www.educando.edu.do/index.php?cID=114721

www.kidspc.mx

http://www.conevyt.org.mx/index.php?option=com_content&id=340&Itemid=559

prezi.com

Páginas Web


La Prehistoria


El termino prehistoria (del griego προ=antes de e ιστορία=historia) designa el periodo de tiempo transcurrido desde la aparición del primer ser humano hasta la invención de la escritura, hace más de 5.000 años (aproximadamente en el año 3.000 A.C) o, según otros autores, la aparición del estado. Es importante señalar que según las nuevas interpretaciones de la ciencia histórica, la prehistoria es un término carente de real significancia en el sentido que fue entendido por generaciones. Si se considera a la Historia, tomando la definición de Marc Bloch, como el acontecer humano en el tiempo, todo es Historia existiendo el ser humano, y la prehistoria podría, forzadamente, sólo entenderse como el estudio de la vida de los seres antes de la aparición del primer homínido en la tierra. Desde el punto de vista cronológico, sus límites están lejos de ser claros, pues ni la aparición del ser humano ni la invención de la escritura tienen lugar al mismo tiempo en todas las zonas del planeta.

Por otra parte, hay quienes defienden una definición de esta fase o, al menos, su separación de la Historia Antigua, en virtud de criterios económicos y sociales en lugar de cronológicos, pues éstos son más particularizadores (es decir, más ideográficos) y aquéllos, más generalizadores y por tanto, más susceptibles de proporcionar una visión científica.

En ese sentido, el fin de la Prehistoria y el inicio de la Historia lo marcaría una estructuración creciente de la sociedad (modificación del hábitat, aglomeración, socialización avanzada, jerarquización, poder administrativo, economía avanzada, moneda, intercambios comerciales —especialmente los de larga distancia—, etc.)

Prehistoria, Historia y Arqueología


Desde el punto de vista más tradicional, se considera que la Prehistoria es una especialidad científica que estudia, por medio de la excavación, los datos de este periodo de la Historia que ha precedido a la invención de la escritura y en el que los restos arqueológicos son nuestra principal fuente de información. El resto viene de disciplinas auxiliares como la etnografía, la Paleoantropología, física nuclear para efectuar dataciones absolutas, el análisis por espectrómetro de masas de componentes líticos, cerámicos o metálicos, la geomorfología, la edafología, la tafonomía, la trazalogia para las huellas de uso, la paleontología, la paleobotánica, la estadística no paramétrica, la topografía y el dibujo técnico, entre otras muchas ciencias y técnicas. De manera que hay un gran número de personas que consideran a la Prehistoria una especialidad dentro de la Historia, sólo que mucho más tecnificada y pluridisciplinaria.

División o Clasificación de la Prehistoria:

Se inicia por el trabajo del arqueólogo y museólogo danés Ch. Thomsen a mediados del siglo XIX, según la materia esencial que sirvió para fabricar las herramientas: Piedra, cobre, bronce y hierro. Posteriormente, las Edades fueron divididas en Épocas y estas a su vez en Periodos y en estadios o Civilizaciones, caracterizadas por tal o cual conjunto de vestigios materiales y cuyo nombre se deriva, generalmente, del lugar de hallazgo de sus objetos típicos o representativos.

División de la Prehistoria: La Prehistoria se divide en Edad de Piedra y Edad de los Metales


EDAD DE PIEDRA
COBRE
BRONCE
HIERRO

 

 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Objetivo del Blog


Este Blog se creó con el propósito de compartir conocimientos de Ciencia Sociales: Historia y Geografía, enlaces de video sobre historia y geografía, enlace de páginas Web y Software educativo. Este Blog es para todo aquel amante de la historia.

La Geografía

La geografía (del griego γεωγραφία - geographia, lit. «descripción o representación gráfica de la Tierra» ) es la ciencia que estudia la superficie terrestre, las sociedades que la habitan y los territorios, paisajes, lugares o regiones, que forman al relacionarse entre sí.

Los geógrafos abordan el estudio general del medio y las sociedades que lo habitan desde diversas tradiciones, éstas son:

  • Los geógrafos próximos a la tradición física estudian varios aspectos del medio físico (relieve, clima, vegetación, etc.).
  • Los más próximos a la tradición propia de la corología estudian sistemas territoriales, ya sean éstos espacios naturales (sistemas naturales/regiones naturales) o sociales (regiones humanas/espacios sociales).
  • Los próximos a la tradición ecológica estudian las interacciones entre los grupos humanos y el medio físico (y también el medio humanizado).
  • Los que se decantan más bien por la tradición paisajística, se concentran en el estudio de paisajes naturales y paisajes culturales o humanos.
  • Los geógrafos partidarios de la tradición espacial estudian la localización y distribución de fenómenos naturales y culturales.
  • Los geógrafos más cercanos a la tradición social estudian a las sociedades y a los medios que éstas habitan.

La geografía se divide en dos grandes ramas: la geografía física y la geografía humana. La geografía general es analítica, ya que estudia los hechos físicos y humanos individualmente, mientras que la geografía regional es sintética y se ocupa de los sistemas territoriales particulares. Sin embargo, la articulación entre ambas ramas ha sido tradicionalmente un tema de debate dentro de la geografía. Para los geógrafos de tradición corológica, la geografía es, sobre todo, geografía regional, y la geografía sistemática sería una propedéutica destinada a emprender el estudio regional.

Geografía general


La geografía presenta un conjunto de diversos tipos de subdisciplinas configuradas alrededor de su propio objeto, con fuertes vínculos con sus respectivas ciencias auxiliares y con grados variables de comunicación entre sí. Se subdivide en dos grandes ramas: geografía física y geografía humana.

Geografía física


 
La geografía física es la ciencia de la tierra que estudia el medio físico. Los principales elementos que estructuran el medio físico corresponden al relieve, las aguas terrestres, el clima, la vegetación, la fauna y el suelo; y el estudio de cada uno de estos da origen a distintas subramas de la geografía física.

Geografía humana


La geografía humana es la ciencia social centrada en el estudio de las sociedades y de sus territorios; también estudia al ser humano y sus reacciones con su alrededor tanto en el aspecto estático de su organización, como en el dinámico de los cambios que experimentan.

Geografía regional

La geografía regional o corológica (del griego “χώρα”, espacio, país, región y “λόγος”, conocimiento, estudio) es la disciplina que estudia los sistemas o complejos geográficos. Sin embargo, no hay consenso a la hora de definir que es un complejo geográfico ni el papel de la geografía Regional en el conjunto de la geografía.

Para algunos geógrafos, la geografía regional es una disciplina encargada del estudio sintético de los complejos geográficos (territorios, lugares, paisajes o regiones entre otras denominaciones). Sería por lo tanto una parte de la geografía en condición de igualdad con las múltiples disciplinas que conforman la geografía general o sistemática, las cuales estudian analíticamente diversos fenómenos en sus características y distribución (relieve, clima, vegetación, población, organización económica, organización política, comercio, transportes, etc.).

Para otros y otras geógrafos, sin embargo, la denominación geografía regional es redundante pues toda la geografía es regional. Es decir, la geografía tiene por objeto estudiar los complejos geográficos a cualquier escala (localidades, comarcas, regiones, países, grandes regiones, etc.) tanto de forma sintética como temática.

Ciencias auxiliares de la geografía


La geografía debido a su amplitud e indefinición de su campo de estudio requiere de otras ciencias, las que son llamadas ciencias auxiliares. Entre éstas destacan la matemática y la estadística para la geografía en general; la meteorología, la astronomía, la física, la cartografía, la geología, la orografía, la geometría, la edafología, la petrografía, la ecología, la hidrografía y la biología para la geografía física; y la sociología, la antropología, la economía, la historia, el urbanismo, la demografía, la arquitectura, la etnografía para la geografía humana.

 

La Historia


La historia es la ciencia que tiene como objeto de estudio el pasado de la humanidad y como método el propio de las ciencias sociales. Se denomina también historia al periodo histórico que transcurre desde la aparición de la escritura hasta la actualidad.

La historia universal es el conjunto de hechos y procesos que se han desarrollado en el entorno del ser humano, desde la aparición del humano hasta la actualidad. Esta historia está marcada tanto por una sucesión gradual de descubrimientos y de nuevos inventos, como por desarrollos muy acelerados ligados a cambios de paradigma y a periodos revolucionarios, que finalmente hacen posible la evolución material y espiritual de la humanidad. Se concibe como inicio de la historia humana, en oposición a la prehistoria, al momento (que se produce de manera independiente en diferentes lugares de la Tierra) en que se inventa la escritura. Esto hace posible la existencia de un medio para difundir y preservar de manera más duradera el conocimiento adquirido. La escritura, a su vez, se ha convertido en una necesidad fundamental desde la aparición de la agricultura, del desarrollo de asentamientos estables y de la aparición del comercio.

Las civilizaciones se desarrollaron en los bordes de los grandes ríos. Una de las primeras en aparecer, entre el 4000 y el 3000 a. C., fue la de Sumeria, en Mesopotamia, palabra que en griego significa "entre ríos" (μέσος, "entre" y ποταμός, "río"). Otras civilizaciones también se desarrollaron en las orillas de los ríos, como la de Egipto en el Nilo, la del valle del Indo, la de Caral-Supe en los ríos cortos del desierto peruano, y la de la Antigua China a las orillas del río Amarillo.

De manera progresiva la mayoría de los seres humanos de Europa, de Asia y de África del Norte pasaron a depender de estados organizados, proceso que también sucedió en Centroamérica y en la parte occidental de América del Sur. Poco a poco, todas las regiones y poblaciones del globo cayeron bajo el poder de uno u otro estado hasta que el tratado de Berlín de 1878 distribuyó los últimos territorios desocupados, a excepción de la Antártida.

La historia se suele dividir en cuatro grandes períodos:

  • La Edad Antigua, comprende desde alrededor del año 3000 a. C. hasta alrededor del siglo VI, con el Oriente Medio, el Mediterráneo cuna de la Antigüedad clásica, de China, y la India.
  • La Edad Media, desde el siglo VI hasta finales del siglo XV.
  • La Edad Moderna, desde finales del siglo XV hasta 1789, con la revolución francesa, que incluye el Renacimiento europeo.
  • La Edad Contemporánea, iniciada en 1789, con la Ilustración y la Revolución industrial, y que llega hasta nuestros días.


En Europa, habitualmente se ha tomado la fecha de la caída del Imperio romano de Occidente (476) como el momento en que finaliza la Antigüedad y empieza la edad Media. Unos siglos después, a mitad del siglo XV, Johannes Gutenberg inventa la imprenta moderna, usando la tipografía, revolucionando la comunicación, e impulsando el Renacimiento europeo y la Revolución científica.

Las Ciencias Sociales


Las Ciencias Sociales son aquellas ciencias o disciplinas científicas que se ocupan de aspectos del comportamiento y actividades de los humanos, generalmente no estudiados en las Ciencias Naturales. En Ciencias Sociales se examinan tanto las manifestaciones materiales como las inmateriales de las sociedades e individuos.

Caracterización de las ciencias sociales

Las ciencias sociales presentan problemas metodológicos propios que no aparecen en las ciencias naturales. Dentro de las ciencias naturales existe poca discusión sobre qué constituye una ciencia y que no. Sin embargo, en ciencias sociales históricamente ha existido mayor discusión sobre qué constituye genuinamente una ciencia social y qué no. De hecho algunas disciplinas o estudios sociales, si bien involucran razonamientos y discusión racional, propiamente no son considerados ciencias sociales.

Lista de Ciencias sociales

En general, existe un acuerdo no tan razonable sobre qué disciplinas deben ser consideradas parte de las ciencias sociales y también de las ciencias naturales, aunque la división tradicional entre ambas es dudosa en el caso de algunas. Por ejemplo, si bien la lingüística había sido considerada casi universalmente una ciencia social, el enfoque moderno iniciado con la gramática generativa de Noam Chomsky sugiere que la lingüística no trata tanto de la interacción social sino que debe ser vista como una parte de la psicología o la biología evolutiva, ya que en el funcionamiento de las lenguas y en su evolución temporal la conciencia de los hablantes o sus representaciones psicológicas no parecen desempeñar ningún papel. Por eso mismo, algunos autores han llegado a considerar que las lenguas son un objeto natural que se genera espontáneamente y no por la intención deliberada de los seres humanos.

En general, y sin ser excesivamente riguroso, las siguientes disciplinas han sido consideradas por un número amplio de autores como ejemplos de ciencias sociales:

  • Ciencias relacionadas con la interacción social:
    • Antropología
    • Historia
    • Derecho
    • Economía
    • Etnografía
    • Psicología Social
    • Sociología
  • Ciencias relacionadas con el sistema cognitivo humano:
    • Lingüística
    • Psicología.
    • Derecho
  • Ciencias relacionadas con la evolución de las sociedades:
    • Arqueología, dependiendo de si se considera la tradición europea o la americana, la arqueología puede considerarse una disciplina adscrita a la Historia o a la Antropología respectivamente.
    • Demografía
    • Historia
    • Ecología humana
    • Geografía humana
    • Urbanismo
  • Ciencias sociales aplicadas, que tratan de ordenar o mejorar procesos organizativos o enseñanza:
    • Administración de empresas ó Administración
    • Bibliotecología
    • Pedagogía
    • Relaciones Internacionales
    • Contabilidad